Misión de la Fundación Fuego de María
La Fundación Fuego de María nace con la vocación de encender la llama del amor cristiano en medio del mundo, sirviendo a los más vulnerables y promoviendo la dignidad de toda vida humana. Su misión se centra en acompañar, proteger y formar a quienes más sufren, especialmente a los niños y niñas en situación de abandono o riesgo, inspirándose en el ejemplo de María como madre, guía y refugio.
Esta misión se concreta de manera especial en su principal proyecto: el Hogar Nazaret, obra que constituye el corazón y fundamento de la Fundación. Desde allí se hace visible su compromiso con la infancia, la familia y la vida, extendiendo su acción al conjunto de la comunidad para construir una sociedad más justa, fraterna y esperanzada.
El Hogar Nazaret, enclavado en el corazón de la Amazonía peruana, en la Región de San Martín, surge como una respuesta de amor encarnado ante el sufrimiento de innumerables niños y niñas marcados por el abandono, la pobreza material y moral.
Su misión es acoger, proteger y acompañar a la infancia en situación de riesgo, restituyendo su dignidad, su alegría y su esperanza. Aspira a que cada uno de ellos experimente el amor de Dios hecho hogar, familia y presencia viva. Desde una perspectiva humana y profundamente evangélica, el Hogar Nazaret impulsa el desarrollo integral humano, espiritual, afectivo y social en un entorno de ternura, respeto y fe activa.
Protección integral de la infancia
El Hogar Nazaret abre sus puertas a los niños más pobres entre los pobres con un compromiso de cuidado pleno, que garantiza:
- Salud, mediante atención médica y preventiva, sostenida por el amor y la cercanía.
- Educación, entendida como un itinerario de libertad interior y realización de los dones recibidos.
- Alimentación y vivienda digna, expresiones visibles de la Providencia Divina.
- Acompañamiento afectivo y psicológico, que cura heridas y restituye la confianza perdida.
Toda acción brota del reconocimiento de que cada niño constituye una vida sagrada, única e irrepetible, digna de ser amada, escuchada y defendida. En cada uno se contempla el rostro mismo del Niño Dios, al que se sirve con respeto reverente y ternura activa.
Defensa de la vida y de la dignidad humana
El Hogar Nazaret proclama mediante sus obras que toda vida es un don inviolable y merece ser custodiada desde su inicio hasta su plenitud.
Por ello, extiende su misión a mujeres y adolescentes embarazadas que afrontan circunstancias adversas, acompañándolas con misericordia, discreción y protección a través del Hogar de Niños por Nacer.
En este espacio encuentran refugio, consuelo y orientación, descubriendo la maternidad como una vocación de amor y entrega, vivida en un ambiente donde la vida es acogida como un don sagrado.
Fortalecimiento familiar y camino hacia la autonomía
El Hogar Nazaret no se limita a acoger a los pequeños, sino que integra a sus familias en un proceso de restauración y reconciliación, promoviendo relaciones sanas y vínculos familiares sólidos y duraderos.
Cuando la reunificación familiar resulta inviable, el Hogar ofrece a los jóvenes un acompañamiento formativo que los capacita para vivir con libertad, responsabilidad y compromiso, mediante una educación humana, espiritual y técnica que los prepara para una existencia plena, fraterna y socialmente fecunda.
Sostenibilidad al servicio del bien común
El Hogar Nazaret cultiva un modelo de servicio inspirado en la corresponsabilidad, la prudencia y el trabajo honesto, integrando los esfuerzos humanos con la acción providente de Dios para mantener viva su misión.
Este modelo se sostiene gracias a:
- La colaboración de las autoridades locales y regionales, comprometidas con la promoción del bien común.
- La fraternidad y cooperación de instituciones y personas solidarias, unidas por un mismo espíritu de caridad activa.
- Proyectos productivos, como el Fundo Santa Teresa de Calcuta, que garantizan alimento, empleo y estabilidad económica.
- Centros educativos propios, reconocidos oficialmente —el Colegio Nuestra Señora del Rocío y el Colegio Corazón Inmaculado de María—, donde se ofrece formación integral, unida al testimonio de fe, estudio y fraternidad.
Transformación social y siembra de esperanza
El Hogar Nazaret trasciende la mera asistencia material: transforma vidas a través del amor que libera y renueva.
Cada niño, al descubrir su valor y formarse en la fe y en los valores humanos, se convierte en testimonio vivo dentro de su comunidad, signo de que el bien prevalece sobre el mal y de que el amor auténtico tiene poder de restauración.
Así, el Hogar Nazaret se erige como un signo visible del Reino de Dios en la Amazonía, un lugar donde la caridad se traduce en justicia, la misericordia se hace acción concreta y la esperanza se proyecta como promesa de futuro.

